El viaje como experiencia

El viaje es una especie de Arte no reconocido como tal. Cualquier viajero estará de acuerdo con esta afirmación. Tal vez ese sea el motivo de que desde el principio de los tiempos haya existido una conexión importante entre el hecho de viajar y la necesidad de documentarlo mediante la expresión artística, algo que todavía hoy resiste y ha dado lugar al género de “viajes”. Son ya muchos los los hoteles de cinco estrellas pero son estos hoteles de lujo en Barcelona los que marcan verdaderamente la diferencia porque son especiales y únicos.

otros enclaves turísticos de primer nivel que han optado por proponer como centro del viaje la experiencia. Esto quiere decir: hacer de la estancia una experiencia en sí misma. En los últimos años existe una tendencia de situar nuevos hoteles, apartamentos y estancias vacacionales en pleno centro histórico de las ciudades más relevantes en el sector. Se trata de hoteles de cierto lujo, que ofrecen entre sus virtudes la de acoger al visitante en un entorno idílico, como el centro histórico de Sevilla o el Barri Gótic de Barcelona, entre otros.

De esta forma, la entidad de alojamiento ofrece un plus a los visitantes, que se pueden decantar por esta opción u otras en función de su apetencia de pernoctar en un edificio histórico, que siglos atrás fue utilizado por instituciones gubernamentales o cualquier otra institución relevante, o que incluso pudo ser vivienda de cualquier personaje relevante de la ciudad. En cierto modo, esta exclusividad no tiene precio y ya es un lujo en sí misma. “Me he alojado en un hotel que está construido sobre la antigua muralla romana de la ciudad”. Esta frase supone una diferenciación, y ahí radica parte del lujo de estos hoteles, que cada vez proliferan con más  fuerza.

Por otra parte, acoger a los visitantes puede llegar a convertirse en una especie de actividad con aires de disciplina artística. Para ello, el trato al cliente es personalizado y adecuado a sus necesidades. Evidentemente, este tiene que ser, invariablemente, el principio básico de cualquier firma, cadena u hotel particular. El cliente, siempre, por encima de cualquier eventualidad. En este sentido, es importante recibir el feedback del ocupante. Si atiende a sus sugerencias, sus puntos positivos y sus puntualizaciones a mejorar, el hotel podrá avanzar y progresar en su actividad, algo que le llevará a recibir una valoración mucho más positiva.

El caso de la cadena Mercer es significativo de esta tendencia. Todos sus hoteles están o estarán situados en el centro histórico de ciudades como Barcelona, Vilafranca, Sevilla (apertura prevista para 2016), Córdoba (2016) u otras poblaciones relevantes del entorno, como Alella. Esta expansión de la cadena responde a una filosofía muy clara y palpable: el trato exclusivo y personalizado, la profesionalidad en el servicio, el ambiente agradable y de tranquilidad que se respira en sus hoteles y la garantía de máxima comodidad para el visitante. Si a todo esto le sumamos una situación clave, en pleno centro histórico, turístico y comercial de sus ciudades, la experiencia está servida.

Sus tres hoteles abiertos se sitúan en palacetes antiguos y edificios que se levantan sobre vestigios de civilizaciones arcaicas. En pleno centro de Barcelona, el más relevante de su trío, el Mercer Barcelona, se levanta sobre los restos arqueológicos de murallas romanas y arcos medievales. Este hecho hace que el cliente que busca cierta exclusividad se encuentre en un entorno idílico, como si estuviese en la etapa Gótica de Barcelona, y elegante. El viaje se convierte así en una experiencia en todos sus pasos: desde la propia visita a monumentos y lugares relevantes dentro de la ciudad hasta los periodos de descanso, vestidos con ropajes de otras épocas y sabores añejos. Por otra parte, el hotel que la cadena dispone en Boria es una opción distinta, más destinada a ocupar el centro cosmopolita y luminoso de la ciudad. Sus once habitaciones ocupan un barrio culturalmente activo y con vestigios y cicatrices históricas relevantes. La principal baza que juega es su colocación, en el centro de toda la actividad. Por último, en el centro histórico de Vilafranca del Penedés se levanta un nuevo hotel, que ofrece un reposo sofisticado y repleto de calidez en el que se entrecruzan modernidad y tradición. Toda una experiencia, sin duda; la experiencia del viaje.

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