La guerra de Oriente Medio cambia las rutas de transporte a nivel mundial.

Transporte marítimo

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Aparte de los efectos devastadores que tiene cualquier guerra, en especial, sobre los pueblos que la sufren directamente, la guerra de Oriente Medio está teniendo un impacto negativo sobre la economía del planeta. En este artículo vamos a ver un aspecto sensible que nos afecta a los profesionales. El transporte.

Desde que EE.UU. e Israel bombardearon Teherán el 28 de febrero, el precio del combustible no ha parado de subir día tras día. El precio del petróleo ha aumentado un 40% desde entonces, a un ritmo superior al 1% diario. La gasolina lo ha hecho un 20% y el diesel un 30%.

Profesionales que utilizan el transporte en su actividad diaria se quejan de que la situación se está volviendo insostenible. Si el precio del combustible sigue aumentando al mismo ritmo, su actividad económica va a llegar un momento que se va a volver inviable.

El precio del combustible ya se está dejando notar en el transporte de viajeros de largo recorrido. Los billetes de tren de alta velocidad y los vuelos de avión ya no ofrecen ofertas tan golosas como antes de que empezara el conflicto.

Los efectos de esta guerra no se limitan únicamente al combustible. El comercio y el transporte entre Europa y Asia se han visto seriamente dañados. Ya que la guerra se desarrolla en el Estrecho de Ormuz. El pasillo que  precede al canal de Suez, y que comunica Oriente Medio con el mar Mediterráneo, y por extensión con el océano Atlántico.

Todas las mercancías que nos llegan desde Asia (China, India, Sudeste Asiático, Oriente Medio) tienen que hacer un recorrido mucho más largo para llegar a su destino. Esto supone un alargamiento en los tiempos de entrega y un encarecimiento de los costes de transporte.

La guerra no solo afecta al petróleo.

El periódico El País señala que la economía mundial pierde aluminio, chips, fertilizantes y medicinas con el bloqueo del Estrecho de Ormuz.

Por el Estrecho de Ormuz pasa el 20% del petróleo del planeta y el 30% del gas licuado, pero para Oriente Medio es mucho más que una ruta energética. Por este estrecho entra el 80% de los alimentos que importa Arabia Saudí, el 90% de los que importa Emiratos Árabes, y el 98% de los que consume Qatar. Estamos hablando de países inmensamente ricos, pero que a penas producen alimentos. Toda su economía, en última instancia, se basa en la exportación de petróleo. Para Irán, el Estrecho de Ormuz es uno de los principales canales de importación y exportación. El Estrecho de Ormuz alimenta a 100 millones de personas.

Descongestionar el estrecho es prácticamente imposible mientras siga la guerra. Es el epicentro geográfico del conflicto.

Esta congestión también afecta al tránsito de mercancías y materias primas que nos llegan a Europa, y gran parte del mundo occidental, desde Asia.

Estamos hablando de fertilizantes y abonos que son fundamentales para la agricultura. O de medicamentos genéricos que vienen de la India.

Desde hace décadas, la industria textil traspasó la producción a Asia Central (India, Bangladés) y al Sudeste Asiático (China, Vietnam, Taiwán). Lo hizo porque la mano era mucho más barata. La ventaja que obtuvo con este cambio de localización corre el riesgo de perderse con los nuevos cambios en las rutas internacionales.

El suministro de chips, semiconductores y componentes electrónicos, esenciales para el desarrollo de la industria tecnológica, incluida la Inteligencia Artificial, está viéndose seriamente comprometido con esta guerra. Tanto, que puede afectar a la viabilidad económica de herramientas ampliamente utilizadas en el mundo como ChatGPT. Al menos, como está planteada ahora mismo, con su modalidad gratuita.

Cambios de las rutas de transporte.       

La guerra en Oriente Medio está haciendo cambiar las rutas de transporte internacional. Sobre todo, las rutas marítimas. El principal medio de transporte de mercancías a nivel mundial.

El puerto de Jebel Ali, principal puerto logístico de Oriente Medio, ubicado en Emiratos Árabes, a menos de 50 Km de Dubai, ha quedado inutilizado con la guerra. Este es uno de los pocos puertos del mundo que puede recibir y atender al mismo tiempo varios buques gigantes de contenedores. China enviaba mercancías a este puerto para abaratar y hacer más rápidas las entregas de sus envíos internacionales.

Esto está haciendo que se tenga que recurrir a buques más pequeños, que sea más difícil encontrar contenedores de transporte y que el precio de los mismos se encarezca. Todo ello, sin entrar a valorar el aumento de costes que representa la subida del precio de los combustibles.

En estos momentos se está empezando a utilizar la vía africana. Los buques, en lugar de entrar en Europa por el canal de Suez, deben dar la vuelta a toda África. Esto representa un retraso medio de un mes en la entrega de mercancías y un encarecimiento de los costes de transporte por 3 o por 4.

Las rutas aéreas también se están viendo afectadas. Oriente Medio no se puede atravesar en avión. Los vuelos tienen que entrar en Europa por las repúblicas ex-soviéticas: Uzbekistán, Kazajistán; o bajar hasta el Nilo, cruzando por Egipto.

En un panorama tan convulso internacionalmente como el actual, los operadores de Star Cargo, una empresa de transporte internacional de mercancías con sede en muelle de carga del aeropuerto de Barajas, recalcan que es importante estudiar rutas alternativas y trabajar codo con codo con operadores locales. Muchas empresas del sector llevan años fraguando alianzas de este tipo. En situaciones como la actual es fundamental activarlos.

El suministro no se va a ver interrumpido.

Tal y como señalan los economistas, en términos generales, los suministros en España no se van a ver afectados por la guerra. Lo que sí indicó la economista Cristina Peña, en una intervención que realizó en el programa “Espejo Público” de Antena 3 es que hay que estar preparados para una subida generalizada de precios.

Tal y como señala, los primeros productos que vamos a ver encarecidos van a ser los que tengan que ver directamente con la energía y el combustible. La subida del precio del combustible supone un encarecimiento de los costes de transporte, que los distribuidores y productores van a traspasarlo a los productos.

Aunque ya lo estamos empezando a notar, Cristina Peña remarca que la subida de precios se hará más palpable en las próximas semanas. La subida de precios crea una inercia que arrastra al conjunto de productos y servicios. Incluso aquellos que no requieran energía.

El economista Gonzalo Bernardo opina que cuanto más dure la guerra, más lo notarán nuestros bolsillos. Si la guerra es corta, para nosotros será como un resfriado, pero sí se alarga, se puede transformar en una pulmonía.

A pesar de la supremacía militar de EE.UU., Irán lleva preparándose para esta guerra más de 20 años. La intención del régimen de los Ayatolás es convertir el conflicto en una guerra prologada. Algo que puede pasar factura a su país, pero que sobre todo va a desgastar a EE.UU. y va a debilitar seriamente la economía de Europa, debido a su gran dependencia energética.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristina Georgieva, advierte que hay que estar preparados para los peores escenarios. Esto en España no significa necesariamente una interrupción de los suministros, ni siquiera de los energéticos, el petróleo no lo compramos principalmente de Oriente Medio, y nuestro suministrador habitual de gas natural es Argelia, pero sí podemos vernos inmersos en una inflación galopante y prolongada que puede empobrecer nuestra economía.

Se prevén efectos en el turismo.

La guerra en Oriente Medio tiene un efecto paradigmático sobre el sector del turismo en España: Por un lado, España puede verse beneficiada como un destino seguro. Afianzándose frente a competidores como Turquía o Egipto, que al estar más cerca del conflicto son vistos como lugares peligrosos. Esto consolida a nuestro país como una potencia turística internacional y como el principal destino en el Mediterráneo.

Por otro lado, como dice Antonio Tabora, director de Viajes Triana, el conflicto ha estallado con la Semana Santa a la vista. Esto ha roto el puente aéreo entre Asia y Europa y ha sembrado la incertidumbre en el mercado asiático. Un mercado especialmente atractivo para el sector turístico español. Tanto por la cantidad de visitantes que recibimos de países como China, Corea y Japón, como por el gasto per cápita que realizan.

A corto plazo, para algunos analistas, esta situación va a suponer una mayor llegada de turistas a nuestro país, pero una facturación similar a la del año anterior, o ligeramente superior, dentro de una dinámica de encarecimiento de los gastos. Pata que se entienda, más turistas, pero menos beneficios.

Otros operadores, en cambio, colocan a España como destino refugio para el turismo mundial. Plataformas como Civitatis informan de cómo reservas realizadas en Egipto, Turquía o Chipre se han cambiado en la última semana por otras hacia Barcelona, Mallorca o Canarias. Para el turista internacional, España es el lugar más seguro del Mediterráneo, por encima de Grecia, e incluso de Italia, por su mayor distancia geográfica al conflicto.

Efectos sobre las empresas españolas. 

Jaume Saltó, consejero delegado del Grupo Saltó, comentó a RTVE que la guerra en Oriente Medio terminará afectando a todo el tejido productivo español. Desde el sector textil hasta el turismo. La razón principal la sitúa en el encarecimiento del combustible. “Todo lo que tenga que moverse por tierra, mar o aire va a experimentar un sobrecoste del 7%, ya no solo para los consumidores, también para las empresas”.

Ricardo Santamaría, director de la empresa Cesce Riesgo dice que hay empresas españolas de ingeniería civil desarrollando proyectos en la zona del conflicto. Contratos cualitativos que se ven interrumpidos de manera indefinida, con todas las pérdidas que eso implica. Otras empresas españolas como Iberia, Meliá y Barceló tienen negocios en esta parte de Asia. Pero Santamaría coincide con Jaume Saltó en señalar que el conflicto tendrá un impacto general, salpicará al sector comercial, al textil y a los exportadores de semi-facturas.

Un sector que se está viendo especialmente afectado por la guerra es de la exportación de productos agroalimentarios. Oriente Medio es el receptor del 2% de las exportaciones de frutas y verduras de nuestro país. Un volumen de negocio que representa más de 1.200 millones de euros anuales y que ahora está en Stand-by. De todas maneras, lo que más preocupa a los exportadores es el encarecimiento de los costes de transporte.

Un encarecimiento, que como hemos visto, se ve ha afectado por una combinación de factores. Subida del precio del combustible, nuevas rutas de transporte más largas, y articulación con operadores locales.

El comercio internacional español tiene un problema endémico de dependencia de unos pocos mercados. La Unión Europea acapara entre el 60 y el 65% de las exportaciones españolas. El panorama tan convulso que vivimos en la actualidad dificulta la prospección de nuevos mercados.

Más impactante que la Guerra de Ucrania.

En nuestra memoria todavía tenemos fresca el inicio de la guerra de Ucrania, una guerra, que por cierto, aún no ha terminado. Esta guerra nos dio un buen varapalo a nuestros bolsillos. La inflación se desató de manera estrepitosa. El poder adquisitivo de los españoles bajó un 5%. Con un poquito más de sueldo que el año anterior, los españoles en el 2024, podíamos comprar menos.

Por peso específico en la economía, esta guerra va a tener un impacto notablemente superior. Se está desarrollando en el corazón de los principales países productores de petróleo del mundo. Los principales miembros de la OPEP, los que fijan el precio del crudo.

Por otro lado, como hemos visto, la guerra ha cambiado las rutas de transporte, tanto a nivel marítimo como aéreo. Esto significa que no se va a paralizar el mercado mundial, pero sí se va a volver mucho más caro el transporte de mercancías. Algo, que sin duda terminará repercutiendo en nuestros bolsillos.

A medida que la guerra dura más tiempo, más dañina se vuelve para nosotros. Por el bienestar de todos, se hace imprescindible buscar una salida diplomática que ponga fin al conflicto.

 

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