
Tu jornada termina a las ocho. ¿Por qué sigues ahí a las ocho y cuarto?
Son las ocho y cuarto de la tarde. Tu jornada terminaba a las ocho. Nadie te ha dicho explícitamente que te quedes, pero hay algo en el ambiente, en la actitud del jefe, en el ritmo silencioso de los que tienes alrededor, que hace que levantarte y recoger tus cosas en ese momento se sienta como un acto de rebeldía