Una niña con duende

Una niña con duende

¿Alguien sería capaz de definir que es “el duende”? Creo que yo soy completamente incapaz pero tener duende es algo que se nota, que se ve, que se aprecia, no es descriptible, hay que verlo y mi hija lo tiene, lo cual es gracioso porque en nuestra familia no hay tradición flamenca, pero tal es la pasión que le pone que ha pedido por su cumpleaños un traje de flamenca de elduendedesevilla.com, una tienda online que cuenta con diseños infantiles para los flamencos más pequeños de la casa.

Ainara, que así se llama, tiene ahora 6 años, pero todo empezó el año pasado cuando vio un reportaje en la cuatro sobre “El Caramelo”, un niño bailaor con mucho duende. La enana se levantó del sofá viendo cómo “el caramelo” bailaba y empezó a imitarlo, nos reímos mucho al principio pero luego, cuando la niña dejó de mirar la pantalla y empezó a bailar por sí sola, casi se nos desencaja la mandíbula. Sin tener ni idea, sin que haya tradición familiar puesto que somos del norte, y sin que nadie la haya enseñado, empezó a bailar con una magia indescriptible, con ese “duende” que llaman.

No era cosa mía, cualquiera que la viera lo notaba. Le cambiaba hasta la cara al bailar y era tanta la pasión que nació en ella al descubrir esta música que en casa nunca antes había escuchado que empecé a llevarla a clases de flamenco para niños a una escuela y en pocos meses era toda una artista.

Un viaje sorpresa

Ella aún no lo sabe, pero este verano vamos a llevarla a Sevilla, a visitar la ciudad y hacer turismo, pero también a que vea un tablao flamenco de los de verdad, en vivo y en directo y, por supuesto, la llevaré a que visite en persona El Duende de Sevilla, la tienda que su profesora de baile le ha recomendado para conseguir esos fantásticos trajes de flamenca que quiere.

Por su cumpleaños vamos a comprarle el vestido “niña Canela” que, la verdad es que es precioso. Es blanco, con los volantes en rosa y adornos en verde. Ella aún no lo sabe porque es sorpresa. Vino de clase hace un par de semanas con una hoja en las manos donde la profesora de flamenco nos indicaba varias webs donde comprarles el traje a las niñas para bailar en el festival que están preparando y elegimos el Duende de Sevilla porque eran más económicos- Pero Ainara cree que vamos a comprarle el vestido básico, que es bonito también, pero muy simple. Le dijimos que le regalaríamos es porque era el más barato pero al final, con ayuda de mi madre, vamos a traerle el otro, el de princesa flamenca como ella dijo.

No sé si esto será una pasión para toda la vida o algo que abandonará con el tiempo porque esto es una cosa que deberá elegir ella, yo jamás voy a obligarla a seguir bailando o a dejar de hacerlo, ni yo ni mi marido por supuesto, pero sea como sea esta niña tiene “duende” y esa magia es visible pero no descriptible.

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