Ourense, un gran plató para disfrutar al máximo de las artes escénicas

Ourense, un gran plató para disfrutar al máximo de las artes escénicas

Para muchos de nosotros, la provincia de Ourense es una de las grandes desconocidas de España y es que al ser la única de interior de Galicia, no es la que más visitantes logra atraer cada verano. Sin embargo, si algo tiene Ourense que no tienen el resto de provincias, ya no solo de Galicia, sino que de España son sus grandes manantiales de agua termal que la hacen ser la segunda ciudad, después de Budapest, en caudal diario de agua con propiedades mineromedicinales.

Pero Ourense va mucho más allá de ser la capital termal de España y es que si recorremos cualquier punto de la ciudad o de la provincia nos encontraremos con lugares de ensueño que nos harán repetir la visita una y otra vez. Y es que conocer Ourense también implica saber de sus fiestas de interés cultural de las que os hablaremos más adelante y que hacen de esta provincia un gran plató para disfrutar al máximo de las artes escénicas en su máximo exponente. Por ello, acompañadnos en esta ruta y conozcamos un poco más a fondo que nos ofrece Ourense.

La provincia de Ourense es rica en termalismo, en denominaciones de origen vitivinícolas, en deportes de invierno, en belleza natural, en historia, en cultura… pero también lo es en tradición y es que durante el último fin de semana del mes de agosto de cada año, en la localidad de Ribadavia se vuelve a la época judía con la celebración de la Festa da Istoria. Esta villa ourensana que cuenta con el barrio judío más importante de España, celebra cada verano unas jornadas de inmersión en la historia, concretamente en la época de esplendor del pasado de la capital de la comarca de O Ribeiro, alrededor del año 1600. Por esa época fue cuando la comercialización del vino en el extranjero alcanzó elevadísimas cotas y esta comarca ourensana se convirtió en uno de los territorios más prósperos de España. Por ello, cada año Ribadavia se transforma en un gran plató donde todo el mundo, locales y visitantes, se visten de época para disfrutar de las actividades que se llevaban a cabo en la zona.

Un gasto, la compra de la indumentaria, que los locales hacen con gran esmero y dedicación durante todo el año en sus casas, pero que los foráneos pueden tener de una forma más económica en tiendas de disfraces, ya que gracias a ellas pueden ir perfectamente vestidos para la ocasión por un módico precio, así como pueden recibir los trajes y vestidos de época en el lugar en el que pernocten ya que disponen de envío a domicilio, algo que es fundamental para no perder ni un solo día de fiesta ni de visitas. Pero en esta localidad no solo se disfrazan para disfrutar, también se llevan a cabo recreaciones para que los más jóvenes y curiosos, conozcan como era la vida de antaño. Además, otra de las particularidades es que la organización, de la que forma parte el consistorio, no permite el pago en euros durante la fiesta por lo que todo aquel que desee llevar a cabo alguna compra ha de dirigirse al ayuntamiento para cambiar sus euros por maravedíes, la moneda de la época y con la que se trabaja ese fin de semana en Ribadavia. 

A mayores, para los que ya tenemos una edad y acabamos cansados tras días de fiesta, a escasos kilómetros del centro de la localidad de O Ribeiro, también nos encontramos con una de las instalaciones termales más nuevas de Ourense. Se trata de las termas de Prexigueiro, un lugar de ensueño en el que podremos disfrutar de aguas termales que nos ayudarán a relajarnos y recuperar fuerzas. 

Los carnavales en Ourense

Muchos conoceremos los carnavales de Río de Janeiro, de Canarias o de Niza, pero más allá de esos tres, en la provincia de Ourense se encuentra el triángulo mágico del carnaval. Este triángulo lo forman las localidades de Laza, Verín y Xinzo de Limia y en ellas podremos encontrar una de las festividades más impactantes que haya en el mundo. Los peliqueiros o las pantallas serán quienes nos reciban y gracias a ellos podremos descubrir un carnaval que no deja indiferente a nadie y que, al menos una vez en la vida, hay que vivirlo.