La cerveza artesana

La cerveza artesana

De un tiempo a esta parte y del mismo modo en el que todo lo artesanal está siendo tendencia en prácticamente cualquier sector, la cerveza artesana está tomando una importancia notoria en prácticamente todos los bares y restaurantes españoles. De este modo, ya no solo encontramos marcas comerciales como Mahou o Águila, sino que otras marcas de reciente creación y fabricación mucho más artesanal como la Postiguet o la Santa Faz están teniendo mucha más presencia en todas artes. Ahora bien, este artículo no trata sólo de comprar cerveza artesana sino de ser capaz de producirla.

La cerveza, al igual que el vino, es una bebida que podemos fabricar en casa, siempre y cuando tengamos paciencia y estemos dispuestos a llenar el trastero, garaje o sótano de todo lo que se necesita para poder elaborar estas bebidas tan típicas.

En Boada Tecnología, una de las empresas líderes en venta de materiales y maquinaria para hacer cerveza, sidra y vinos, nos han confirmado que son cada vez más los particulares que llaman a su fábrica buscando información para comprar cierta maquinaria. Uno de los productos más vendidos es la microcervecería eléctrica, probablemente porque su reducido tamaño hace posible manejar la maquina en un rincón del garaje, llegando a producir unos 250 litros por cocción.

Haz tu propia cerveza

No obstante, también podemos producir cerveza de manera sencilla siguiendo los pasos que Eldiario.es publicó en junio de 2017, cuando esta tendencia ya empezaba a marcar claramente el camino que iban a tomar las cosas este año.

Herramientas que necesitas: una olla grande, una cuba de filtrado, una licuadora, un termómetro, un densímetro y botellas.

Ingredientes que necesitas: agua, cebada, lúpulo y levadura.

  1. Maltea la cebada: lava 175 gramos de cebada y déjala durante 48 horas en un recipiente con agua que cubra todo el cereal. Luego saca la cebada del agua y déjala extendida a temperatura ambiente y tapada con una toalla o trapo durante al menos cinco días. Pronto verás que los granos han empezado a
  2. Tritura los granos con la licuadora y mézclalos con agua caliente (entre 62 y 72 grados centígrados). Revuelve la mezcla de forma constante durante 90 minutos.
  3. Coge la cuba de filtrado y haz circular el líquido tres veces por la cuba, así separarás correctamente los restos solidos del líquido: el mosto.
  4. Diluye 2 gramos de lúpulo en un poco de agua caliente y mézclalo con el mosto. Hierve la mezcla resultante añadiendo poco a poco un litro de agua durante dos horas.
  5. Añade un gramo de levadura al mosto y deja la mezcla en un sitio oscuro y fresco (unos 20 grados centígrados) en un recipiente tapado, no sellado. Espera un par de semanas.
  6. Cuando la densidad del líquido deja de variar durante 48 horas tu cerveza estará casi lista.
  7. Añade 6 gramos de azúcar por cada litro de cerveza producido, embotella la cerveza y déjala al menos dos semanas más antes de probarlas y ¡Voilà! Ya tienes tu propia cerveza artesana.

El juego de las diferencias

Lógicamente, distinguir una cerveza artesana de otra que no lo es no resulta muy complicado, más que nada porque las marcas comerciales son bastante reconocibles. No obstante, hay diferencias bastante notorias entre una cerveza artesana y otra industrial que nos pueden ayudar a salir de dudas:

  • Recetas únicas: nunca probarás dos cervezas artesanas con el mismo sabor, porque todas son únicas en sí mismas.
  • Las cervezas artesanas no suelen pasar por el proceso de pasteurización, pues no necesitan alargar su periodo de consumo.

Además, aunque las cervezas artesanas cada vez proliferan más y llegan a un mayor número de clientes, tanto en bares como en supermercados, “todavía tienen un impacto muy limitado si lo comparamos con las tradicionales ya que suelen ser pequeñas empresas con una capacidad limitada de distribución, que no pueden asumir grandes costes logísticos”, dicen en Mahou.

Pero, ¿cuál es la cerveza artesana más premiada en la actualidad? Pues por ahora la palma de oro se la lleva la cerveza artesana La Piñonera, que se lleva también el premio a la promoción turística Villa de Puerto Real 2018.