La joyería en la historia de la civilización occidental

La joyería en la historia de la civilización occidental

Las joyas, esas pequeñas obras de arte, cargadas de significado y que adornan nuestros cuerpos desde el origen de la civilización… A quién no le gusta lucir un buen anillo de rubís, una gargantilla de oro o un collar de zafiros… Tanto hombres como mujeres, a lo largo de la historia de la humanidad, han utilizado las joyas como símbolo de su status, de poder o de honor, y aunque tradicionalmente se han asociado con distintas creencias, lo cierto es que su enorme belleza nunca ha dejado de deslumbrar al ser humano.

Una de las primeras civilizaciones en usar joyas fue Egipto, que las utilizaba a modo de talismán o amuleto, aunque también servían para honrar a militares, reyes y faraones, y como no, en los ritos funerarios. Emplearon el oro, la plata y también el cobre, aun que menos y piedras preciosas como el jade o el rubí, materiales cargados de un profundo significado religioso para los egipcios.

En Grecia predominaban  los diseños de oro con piedras preciosas, collares, pulseras, alfileres, y traen una novedad: el camafeo, fabricado con ágata.

En Roma destacan las joyas pensadas para el cabello, pero si por algo destacan dentro de la historia de la joyería, es por haber inventado el anillo de compromiso, elaborados con oro, plata, piedras preciosas…

Durante la Edad Media, las joyas eran usadas exclusivamente por la nobleza y el clero, y por algunos ricos comerciantes, y es entonces cuando la joyería empieza a asociarse con el poder y la riqueza, limitando su uso a la nobleza, el clero y los ricos comerciantes, aunque también era frecuente encontrarlas en todo tipo de rituales mágicos.

Hoy, las joyas están al alcance de todos los bolsillos. En Joyería Lorena, una empresa familiar, que cuenta con taller de compostura propio, podemos adquirir diferentes joyas para diferentes bolsillos y, como esta empresa, hay muchas más. Obviamente, los diamantes y rubies no están al alcance de mi sueldo pero sí otras cosas. Además, las joyerías de hoy en día cuentan con una amplia selección de joyas baratas, aptas para todas las economías, tanto de fabricación propia, como de las principales marcas del mercado. Disponen de un gran surtido de joyas en oro, en plata y en acero, con la posibilidad de ser personalizadas, si así se desea.

La joyería a partir del renacimiento

El renacimiento supone el resurgir de las artes y una auténtica revolución tecnológica, de la que también participa la joyería. En esta época, algunos pintores y escultores de reconocido prestigio, comienzan a introducirse en el mundo del diseño de joyas, creando verdaderas obras de arte.

Entre los siglos XVII y XIX el uso de joyas se generaliza. La industrialización permite la fabricación en serie de piezas, y la consecuente reducción de los precios, aunque este hecho favorece la joyería de imitación o bisutería.

Ya en el siglo XX, aparece la joyería de autor, ligada al movimiento Art Nouveau, que otorga valor a la forma y al diseño, pero sobre todo, a la originalidad.

En pleno siglo XXI la joyería ha tenido que aprender a adaptarse a los nuevos tiempos. La era tecnológica trae consigo un cambio de mentalidad que tiende a valorar lo nuevo, lo innovador, lo revolucionario, por lo que los grandes orfebres han tenido que transformarse y evolucionar, al tiempo que lo hace la sociedad, para poder dar respuesta a las necesidades del cliente actual, que ya no busca el lujo, sino la diferencia.