La belleza del arte callejero

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Siempre hay ciudades a las que sabes que debes acudir si quieres ver arte. No es que en el resto de ciudades no lo haya, es que, simplemente, tienen ese toque a lo “Bohemiam Rapshodi” que hace que vayas viendo arte callejero por todas partes y uno de esos lugares lo tenemos, sin lugar a dudas, aquí en España. Estoy hablando de Barcelona, un lugar donde no hace falta pagar en los museos para ver arte si realmente sabes apreciar todo lo que puedes ver por la calle.

Digo esto último porque hay algunos snobs que piensan que si el arte no está en un museo no es arte y me gustaría que supieran lo equivocados que pueden llegar a estar.

En mi último viaje a Barcelona descubrí a un artista que se merece un poco más de publicidad pero parece que no hay nadie que quiera dársela o que quiera gastar su tiempo en él y en promocionarlo aunque yo creo que tiene un tirón impresionante. Se trata de un joven de ascendencia holandesa pero nacido en Barcelona que compra carcasas de coches de desguace y no sólo les pone motor y los arregla, sino que crea arte en su chapa.

Yo puedo decir bien alto que he visto New York sobre la chapa de un 600 y el Guernica de Picaso pintado en un antiguo Renault 18. Son obras de arte con ruedas, algunas que funcionan como cualquier coche y otras que están diseñadas para permanecer en un lugar concreto, en un parque, como fuente o en un hermoso jardín.

Pero no os imaginéis grafitis pintados sobre coches usados, no, yo hablo de verdadero arte, de verdaderas pinturas y genialidades que en lugar de pintar sobre un lienzo pinta sobre la chapa de coches usados y tirados al desguace.

Un día accedió a darme un pequeño paseo por las afueras de la ciudad con uno de sus coches arreglados. Se trataba de una preciosidad de escarabajo con tapicería de cuero verde y decoración interior a base de tela pintada como si se tratara de un pequeño bosque. El exterior también tenía motivos forestales pero no penséis en un bosque cualquiera sino en uno encantado y mágico. Sin darnos cuenta otro vehículo nos golpeó por detrás cuando paramos en un Stop y aunque, gracias a todos los Dioses, nosotros no acabamos muy mal parados, la obra de arte con ruedas quedó totalmente destrozada.

Me dio mucho coraje saber que ningún seguro quería luchar por el trabajo realizado, nadie quería representar a un joven artista al que habían destrozado su trabajo sin culpa ninguna y aunque muy poco se pudo hacer al respecto por cosas que ahora no son importantes sólo unos abogados especialistas en accidentes de tráfico en Barcelona quisieron ayudarle.

La ley es la ley y no pudieron hacer milagros ni maravillas, además ya sabemos todos cómo son los seguros, pero el caso es que al menos le dieron la importancia que tiene y eso ya es mucho comparado con el resto de bogados. En BGE abogados nos sentimos respaldados y comprendidos y ya no se trataba de lo que pudieran o no lograr sino del hecho de no sentirte solo y saber que alguien está trabajando y dedicando su tiempo en ti.

Sinceramente, ojalá toda la gente que trabaja ofreciendo sus servicios a otra persona ofreciera ese mismo trato.

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