Recuperando las ganas

Recuperando las ganas

¿Conocéis la historia de Ludwig van Beethoven? ¿Sabéis que hay indicios que podrían demostrar que este famoso compositor y pianista centroeuropeo era sordo? La incapacidad para escuchar no exime, por fortuna, la capacidad para crear una obra de arte. Beethoven, sin ir más lejos, pudo componer grandes de sus sonatas a pesar de sus problemas auditivos y es considerado por toda la Humanidad como uno de los más grandes genios de la historia de la música.

Sin embargo, la prioridad en los tiempos que corren es la de evitar padecer ese tipo de problemas. Beethoven quizá no tuviera manera de combatir ese problema auditivo a finales del siglo XVIII, pero en las manos de algunos profesionales el poder hacerlo con las personas que habitan la Tierra ahora, en pleno siglo XXI.

Mi hija tiene ocho años y tiene unos problemas de audición considerables. Lleva padeciendo este tipo de contratiempos desde hace unos dos años, momento en el que nos empezó a advertir tanto a su madre como a mí que notaba cómo se desvanecían los sonidos en su oído en un solo segundo. Esto era algo que tenía que soportar varias veces al día y que le dificultaba realizar una vida completamente normal, amén de los problemas anímicos que implicaba una cosa así para una niña de por entonces seis años.

Ella no es pianista como Beethoven, pero sí que es una excelente pintora. Con apenas cinco años realizaba unos dibujos sorprendentes para una niña de su edad, utilizando unas técnicas que hasta entonces yo mismo desconocía. Tanto mi mujer como yo hemos llegado a pensar en la posibilidad de que sea un absoluto prodigio y por tanto procuramos que nuestra hija disfrute haciendo lo que más le gusta: pintar.

En cuanto la niña empezó a ser consciente de la gravedad del problema, dejó de lado su pasatiempo preferido. Teníamos que acudir a algún profesional porque ella presentaba también algún síntoma de depresión que solo podría eliminarse si conseguíamos que recuperase su audición. Probamos en varias clínicas pero ni las pruebas que le hicieron ni los audífonos que le insertaron funcionaron.

Enfadados y deprimidos, decidimos no rendirnos y seguir recopilando información acerca de diferentes profesionales que trabajaran para combatir contra la sordera. Y entonces dimos con GAES, una empresa especializada en evitar todo este tipo de problemas y de su correspondiente detección. Acudimos a uno de sus establecimientos esperando que aquella fuera la definitiva e implorando a los dioses para que alguien nos ayudara de verdad para erradicar el problema.

GAES: mucho más que profesionales

Nuestra suerte empezó a cambiar desde que cruzamos la puerta de aquel establecimiento. Desde el primer momento, los dependientes nos brindaron un trato exquisito y demostraron que su principal preocupación era nuestra hija y el hecho de que recuperara cuanto antes un sentido tan importante como el del oído. Por eso le hicieron numerosas pruebas y hasta que no supieron la exactitud de su sordera no descansaron.

Después, era el turno de proporcionarnos el audífono adecuado. Nos dieron un modelo que según nos comentaban se ajustaría perfectamente tanto al tamaño del oído como a las necesidades de la niña, por lo que nos hicimos con él y a un precio que no nos pareció para nada caro. Lo realmente importante era que nuestra hija se acoplara a él y que consiguiera recuperar la audición que le devolviera las ganas de vivir.

Y así fue. El aparato dio el resultado esperado. Ella, poco a poco, nos iba comentando que se encontraba mejor, que escuchaba bien y que empezaba a ver fiable el aparato, algo que no había pensado hasta entonces. Día a día, las cosas fueron a mejor y eso se notó en la actitud que fue adoptando. La sonrisa volvía a su cara y, consecuentemente, los dibujos a su lienzo. Los meses posteriores a la instalación del audífono fueron los mejores artísticamente que le recuerdo. Y es que, cuando alguien está feliz y contento, saca lo mejor que lleva dentro.